Conversaciones con mi Fisioterapeuta: “Collarines y clavos”

0
4

En una entrada anterior ya os comenté que  suelo visitar a mi “Físio” una vez al mes, un chequeo rutinario para comprobar que las molestias siguen estando localizadas en el mismo sitio y, sobre todo, que no se mueven. Espero que este post  sea el primero de una serie de titulada  “Conversaciones con mi Fisioterapeuta” pero sin que haya una entidad bancaria de por medio.

No todo lo que se habla con un fisioterapeuta es susceptible de ser escrito en un blog. De hecho, estoy convencido de que muchos utilizan al fisioterapeuta más como un psicólogo o confesor que como profesional médico, tumbarse en una camilla, esa mezcla de relajación y dolor y el poder hablar a solas con alguien (y que te escuche), produce para muchos mayores beneficios que la propia terapia muscular.

Aquí intentaré plasmar alguna de las conversaciones  que solemos tener sobre deporte y lesiones. No sacamos verdades absolutas, pero de vez en cuando si que sale alguna reflexión interesante.

El efecto “collarín”.

La fuerza de mis pies, en concreto, la falta de fuerza en mi pie izquierdo, fue el desencadenante de una charla que se podría resumir en el denominado (por mi) “efecto collarín”. Los soportes musculares tipo collarín o rodilleras pueden ayudar a la recuperación de alguna parte de nuestro cuerpo tras una lesión, pero alargar su uso en el tiempo puede provocar la perdida de fuerza en los músculos a los que hace de soporte. El cuerpo humano es muy fuerte pero si le das tregua enseguida se acostumbra a  no realizar esfuerzo o utilizando frases del estilo a las que se leen por twitter: “Lo que te protege ahora, con el tiempo te hará débil”.

Trasladando este efecto a los pies, es muy posible que el hecho de utilizar calzado (soporte y sujeción) durante mucho tiempo junto al aumento repentino de exigencias a músculos que antes no se utilizaban sea la causa más probable del pie “cochambroso” que tengo. Esa debilidad, junto a mi peso y morfología, hace que necesite zapatillas que aporten cierta estabilidad “extra”, y  se hace más necesaria cuanto más larga es la carrera a realizar, ya que mis pies han decidido que a partir de un cierta cantidad de kilómetros van a realizar cada vez menos esfuerzo, y de momento es complicado hacerles cambiar de opinión.

La paradoja reside en que ese aporte “extra” de estabilidad, aunque necesario, hace a su vez que haya músculos del pie que no se trabajen, pero tampoco puedo dejar de utilizar ese tipo de zapatillas hasta que el pie se fortalezca por riesgo a lesionarme. Por lo que la única solución para salir de ese circulo es la de introducir ejercicios de fortalecimiento, sobre todo equilibrios y agarrar cosas con los dedos de los pies, y en este punto, la paciencia para asimilar los ejercicios y no introducir ejercicios que supondrían un estrés innecesario y perjudicial  es una  la clave en la que puede residir el éxito se la solución.

Atletas y entrenadores.

Los datos aportados por fisioterapeutas en cuanto al tratamiento continuado de un atleta contrastados con la cantidad/calidad de los entrenamientos podrían ser de bastante utilidad a la hora de identificar que entrenamientos son o no adecuados en según que fechas del calendario de competición. Junto al atleta, pocos mejor que un fisioterapeuta conocen como van asimilando los entrenamientos. Hablar sobre la valiosa información que podría aportar un fisioterapeuta a un entrenador, viene de la cantidad de atletas que llegan a las competiciones lesionados o casi sin entrenar por lesiones en las semanas previas a los campeonatos. El feedback entre entrenador y fisioterapeuta podría evitar muchas de esas situaciones, y a su vez, el ratio por atleta de este tipo de lesiones podría indicar la idoneidad del plan de entrenamiento planteado desde un punto de vista de asimilación de cargas.

Zapatillas clavos

Zapatillas de clavos.

Los atletas de pista introducen mayor número de entrenamientos de calidad conforme se van acercando las competiciones. Esto conlleva muchas veces a pasar de zapatillas con soporte de estabilidad, plantillas y/o amortiguación a zapatillas de clavos (minimalismo con chinchetas), pasando algunos de ellos por algún modelo de zapatilla intermedio. Este paso, continuo cada año, conlleva en muchos casos a un aumento de lesiones.  Lo que nos hizo preguntarnos  si existe un protocolo de adaptación al calzado con clavos,  donde se definan las pautas para esa transición entre modelos de zapatillas y si está acompañado de los ejercicios de fortalecimiento necesarios para adaptar la musculatura del pie a ese cambio. Viendo las lesiones existentes, parece que no exista o que no sea el correcto en algunos grupos de entrenamiento.

Una hora de terapia y dos o tres punciones secas después, sale un post con algunas reflexiones sobre collarines, entrenadores y zapatillas de clavos. Siento si alguien se esperaba respuestas concretas, pero por el precio al que pago cada sesión, esto es lo que hay.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here